De margenes e idas
Acudo a esos encuentros intermitentes que se producen sin orden alguno, con la esperanza renovada en cada uno de ellos, de que tal vez las cosas vuelvan a ser algo similares a lo que fueron algún día de esos años pasados, en los que yo no lo analizaba todo constantemente y ella no se me antojaba como un ser simplón que no es más de lo aparenta ser. Pero aunque intente apreciar el presente desde otra perspectiva menos cruda, la realidad no es así y me vuelve a golpear con sus puños almidonados, tampoco es que me duela, ya estoy acostumbrada a encajar los golpes con elegancia sin que se me arrugue la chaqueta ni que me sangren los labios.
Tengo que reconocer que a estas alturas el tiempo y la distancia a hecho mella, y que ya no sólo nos separa un mar y dos vidas distintas en dos puntos del mapa, la distancia que se interpone entre nosotras va más allá de la geográfica y ambas estamos escritas en dos líneas paralelas que nunca coincidirán en ningún punto convergente.
E_Trusca


