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Dos que nadaron sin mojarse

Dos que nadaron sin mojarse, es un proyecto compartido, un blog a dos manos.

16 Mayo 2011

Así entiendo yo la música

Musabi era curioso. Aquel día que me lo cruce por casualidad añadí esa palabra detrás de su nombre y no se han vuelto a separar. Me lo comí literalmente al doblar una esquina y casi echo a correr al levantar la vista del suelo después de dejarme ayudar por aquella enorme mano para levantarme, porque si algo definía a Musabi era esa palabra, enorme. Media dos metros más o menos y tenía una espalda que debía medir al menos metro y medio de hombro a hombro.
Era enero, martes por la tarde y llovía a mares. Recuerdo que llevaba calado el bajo de los pantalones, que el agua salpicaba gota a gota saliendo de la punta de mis zapatillas blancas, echas unos zorros y más negras que el tizón. El abrigo me apretaba el cuello y una de mis manos buscada cobijo en el enorme bolsillo mientras la otra sujetaba medio tiritando y con los nudillos lilas algunos vinilos que había comprado en la tienda de segunda mano por la que pasaba casi siempre para ir a casa. Entre la capucha y mirar al suelo para evitar los charcos ni me di cuenta de que había llegado al final de la calle.
El golpetazo fue tan brutal que la mayoría de la gente que había cerca se giro para ver qué había sucedido. Todos mis vinilos cayeron al suelo empapándose y mi pantalón termino por empaparse del todo. Él ni se despeino. Allí permanecía cuando me tendió la mano, firme y inmóvil sin ni siquiera un amago de sonrisa. Su cazadora de cuero y el cuello alto de un jersey negro asomando por la cazadora fueron su carta de presentación. Un poco más tarde mientras recogía mis cosas del suelo pude apreciar sus botas de cuero negras con remaches metálicos y lo secos que llevaba los pantalones.
Me levanto de un tirón tan fuerte que casi me saca el brazo, me estuvo doliendo el hombro un buen rato. Tenía los ojos azul celeste y el pelo castaño rizado y largo.

-Ten de Perl Jam, appetite for destruction... Me encanta Guns and Roses. - Tenía una voz muy dura. Pesada y demasiado aguda como para ser de hombre. Sonrió levemente y recuerdo aquellas arrugas que le salían en la comisura de los labios. Me levante y me acomode la ropa como pude mientras le contestaba.

-Son un gran grupo. Perdona, te juro que no te he visto. - Su mano enorme cubre casi medio vinilo. Los recogí, intentando secarlos mientras sus ojos se clavaron en mí.

-Tranquilo, yo no me suelo hacer daño - Aquella sonrisa medio burlona era marca de la casa aunque yo aun no lo sabia...

Años después aun ponemos aquel vinilo cuando follamos contra el mueble de cajones del salón. Doblegar a una mujer de casi dos metros no es fácil. Y mucho menos si cuando la primera vez que la viste pensaste que era un hombre que estaba a punto de crujirte el cuello. Resulto ser un buen rockero, pero con unas tetas preciosas y una piel oscura cuyo aroma me estremece cada poro. Y si, es una autentica hija de puta con los demás. Pero la música amansa las fieras dicen. Y yo, tuve suerte de mojarme.

 

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Uno ilicitano, otra ibicenca; los dos por gusto por la escritura. MrWaWah lanzo la idea, Etrusca acepto sin dudarlo. Cada uno de acuerdo a su punto de vista, percepción y entorno. Una rodeada de agua, el otro; perdido en la península y las palmeras. Dos disfraces para el mismo el mundo.

Gracias a los que...


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