Cuento chino
Un cuento chino. Muñecos de cartón piedra vestidos con trajes de chaqueta de colores llamativos y corbatas estampadas. Manos afiladas y largas y uñas muy cortas que dejan ver la piel blanca y endeble de la parte superior de los dedos. Paso por delante de ellos andando y se esfuerzan por perseguirme, intentando que sus ojos de cristal puedan girar y seguirme. Y esas sonrisas pintadas se llenan de angustia y de rabia. Desesperación de sentir que el cuerpo no responde a los impulsos. Que no te obedece. Que se te escapa lo que te pasa por delante porque aunque tú quieres, tus cualidades y tu aspecto de cartón piedra y pintura plástica no están a la altura.
Un cuento chino. Gente y más gente que te rodea. Que me sigue con la mirada mientras ahora lo que hago es correr. Correr lo más rápido que puedo. Y gritar. Gritar mientras me miran alarmados, exaltados mientras todas sus manos, firmes y tensas me señalan con un dedo enorme. Me fijo en uno que tiene los dientes manchados, amarillos y astillados; que sonríe placido viéndome gritar sin que nadie consiga entenderme. Frustrado de no poder comunicarme, de que nadie consiga entender lo que digo.
Rabioso con la vida, por encontrarme siempre a quien no quiero cuando doblo la esquina. Siempre al más pesado. Al que más sonríe. Y al que más cosas tienen que contar. Bésame en la boca, o dame dos puñetazos. Hagamos esto más rápido. Solo es un cuento chino.
MrWahWah




argivo dijo
Si un cuento chino, al fin, porque tienes mi mano tendida...Un abrazo. Argivo
25 Abril 2011 | 05:26 PM