Polvo y disgustos
Has querido que me tragara mis palabras. Que tirara a la basura todo mi republicanismo y me convirtiera en el más convencido de los monárquicos para nombrarte mi princesa consorte, mandamás absoluta de los quehaceres y asuntos de mi palacio.
Y ahora eres la reina aburrida, tiesa y estirada de un palacio lleno de telarañas y de unas tierras que sólo traen polvo a los que viven en ellas. Polvo y disgustos. Palacio oscuro polvoriento con los muebles tapados con sabanas blancas dibujando siluetas imposibles y con los cristales oscurecidos por la roña que convierten el exterior en nublado día tras día. Y en las despensas ya no nos quedan reservas y en este palacio ya no queda casi nadie y en tus tierras reina el feudalismo y la pobreza del que tiene la rutina dibujada en la frente día tras día... y tú sigues empeñada en tener el culo pegado a tu trono, encima de ese pulpito de madera corroído e hinchado por el agua que cae de las goteras. Lo que antes era una corte correcta y educada, bien vestida y risueña; ahora son tres ratones miserables que devoran las patas de los taburetes de madera del comedor y cuatro viejas llenas de verrugas y pecas que tan sólo saben repartirse entre cuchicheos las cuatro piezas de oro que quedan por los pasillos...
Tu sociedad feudal se desmorona y no voy a quedarme para verlo. Me voy donde pueda mancharme de pasta de dientes sin que me digan que soy un inútil que no sabe mantenerse limpio. Me voy donde la lluvia no sea una excusa para quedarse en casa haciendo lo de siempre. Me voy donde ponerse guapo para salir no sea una obligación sino un juego donde uno escoge la ropa del otro. Me voy donde mis manos sirvan para algo más que para cerrar ventanas y quitar la mesa.
Te dejo unas tablas y unos clavos por casa en forma de recuerdos por si decides entablar puertas y ventanas y venirte conmigo. Me lanzo a la anarquía. De arañazos sin sentido y de clavar mis dedos en sus muslos prietos. De quedarme con la piel enrojecida y con el corazón a mil latidos por segundo. A la anarquía donde la locura se recibe con los brazos abiertos y el orden no es más que una cualidad odiosa de reinos oscuros y muertos de sed de vida gobernados por gente como tú.
MrWahWah




argivo dijo
Me atrapa enido la irreverencia de este relato, venido en primera persona, del yo que lo hace más personal, al El, de la tercera persona. Defenestrar el amor acartonado, el del ritual y la genuflexión, que lo hace jarto y rutinario. Nada más contrario al amor que los confines, los gestos, las máscaras. Su texto, me trae a la memoria a GOnzalo Arango, el fundador del NaDAÍSMO EN cOLOMBIA, QUE LE DIO UNA PATADA EN el culo a la literatura de zahumerios y zalemas,para descarnar la palabra, fustigar las instituciones, darle paso al amor sin fronteras, ni confines. Qué habría sido de la literatura colombiana. Me entusiasma la irreverencia de sus textos. Un abrazo. Argivo
22 Enero 2011 | 08:36 PM