Mascaras y caretas
He pintado doscientas caretas con sonrisas diferentes. Unas con los ojos más claros o más grandes, las otras con los ojos más oscuros o más pequeños. Incluso pinte unos ojos que eran cuadrados. He querido dibujar las pestañas más extrañas y largas que pudiera imaginar, dejando que me cubrieran casi toda la parte frontal. En algunas aparecían lunares enormes, verrugas y pecas pequeñas que adornaban los tonos más blancos o más oscuros que escogí para la piel. En otras por si acaso dibuje colmillos por si alguien decidía que era momento de atacar. Hice unas de galán con los dientes bien blancos y brillo de enamorado en los ojos por si algún día tenia ganas de follar y mucha prisa. También me hice unas de inocente para cuando quisiera jugar a engañar niñas inocentes.
Disfrute jugando con los colores y añadiendo formas raras a las cosas más comunes. ¿Por qué no unos ojos triangulares o una nariz de alfileres? De pequeño me llamaban la atención las antenas de los marcianos que salían por la tele así que a otra, le puse unas antenas verde pistacho y unos mofletes dorados. Tenía en una la mejor de las sonrisas que había dibujado nunca; perfecta y con los mofletes hinchados, con sus arrugas en la frente y el brillo sobre los dientes pero de no usarla se acabo llenando de polvo. Me cruzaba con la gente y era como si nada. Nadie se atrevía a mirarme a la cara. Nadie tenía valor para gritar: ¡Lleva caretas deténgalo! ¡Finge el muy cabrón! Hasta que un día en el autobús a un señor grande y gordinflón, vestido de traje y con maletín se le fue despegando por detrás el filo de una careta por el sudor. Y mirando a mi alrededor me fui dando cuenta de que todos llevaban marcado en filo de la goma en el cuello, todos igual que yo llevaban la expresión dibujada de mentira.
El humo que crearon todas mis caretas al arder aún dificulta que el sol penetre en la ciudad pero poco a poco dejará el cielo libre y azul. Cada mañana cuando me miro al espejo antes de salir las sigo viendo hay, reflejadas en el espejo agarrándome a mi rostro intentando ocultar lo que yo no estoy decidido a tapar mas. Y en la calle, ahora; ya los veo venir.
MrWahWah




argivo dijo
Mi país, es un pais de caretas. Todas las mañanas, el presidente, emerge con careta, frente a las pantallas, para decirnos que no habrá más muertos de hambre, entre aquellos que mendigan la sobrevivencia en la calle, y al otro día aparecen con una flor de sangre en la frente, o en el pecho, justo donde ha dejado de latir el corazón.
Un abrazo. Respeto por su trabajo narrativo, cargado de humor sardónico, y bien hilado. Argivo
18 Noviembre 2010 | 04:22 AM