Publicidad:
Terra
La Coctelera

Dos que nadaron sin mojarse

Dos que nadaron sin mojarse, es un proyecto compartido, un blog a dos manos.

23 Agosto 2010

Follome, indigestión de ego

Me balanceo sin caer en la sinceridad utópica que sólo consigue llenar mis labios de borderías y dardos que se clavan limpios y rápidos sobre la piel de los demás. He aprendido a no esconderme cuando soy al que disparan y ésa es la mejor de las cualidades para un tirador. Te da tiempo a seguir disparando sin parar aunque eso signifique que te den de pleno en la piel, dañándote hasta el órgano más importante. Comprender y entender todo lo que gira sobre ti no es fácil pero, cuando todo empieza a verse claro, ser sincero no es la mejor cualidad para dormir tranquilo. En la mentira, uno puede evadirse en los mundos de esperanza que crean puentes y pasadizos subterráneos, atajos hacia donde quieres llegar y adonde quieres conducir a los que te rodean. Dormir cada noche pensando que eres la imagen que quieres proyectar de ti es más sencillo que saber que eres lo que eres, sin máscaras ni disfraces tontos comprados en cualquier tienda de artículos para carnaval.

Lo hiriente de la realidad es que esperas que sea algo sacado de las películas de Disney, porque el mundo está lleno de gente que, como tú, sólo es capaz de escuchar lo que viene predispuesto a que le diga y cuando lo que escucha se sale de sus márgenes y límites marcados, se echa las manos a la cabeza sin comprender que hay cosas que pueden escapar de las alambradas con las que ha encerrado todo lo que se aleja de su concepción de lo indoloro e irritante para engañarse a sí mismos. Me entendería mucho más con un indígena africano que contigo. Él sólo tiene las barreras de su cultura y sus limitaciones educativas; tus muros son más gruesos y no tienes pinta de querer abrir las puertas.

Diálogos que me hacían pensar a toda máquina para encontrar argumentos de respuesta y defensa contra el resto de adversarios, aquéllos que me producían mil y una preguntas, ahora pasan sin pena ni gloria por delante de mí, sin que sea capaz de dedicarles el menor tiempo para preocuparme de las respuestas. Ya no merece la pena esforzarme cuando tú no eres capaz de comprender que mis respuestas pueden ser tan validas como las tuyas y que aunque falles, de las hostias puedes aprender. Porque hay hostias que me han enseñado a saborear mejor que la más sonada de las victoria. Caídas que para dármelas, he tenido que vivir a tope y sentir en cada poro un cúmulo de emociones que ha conseguido inundarme de sensaciones. Mentes vacías que sólo se llenan de gilipolleces e ideas preconcebidas que se disparan sin cesar en cualquier esquina o en cualquier bar, sin que seas capaz de preguntarte si son realmente ciertas o solamente son barbaridades y burradas que alguien se ha atrevido a soltar sin más. Eso es lo único que encuentro ahora cuando abro los ojos al salir a pasear.

Y al salir a la calle, hay un día que la resignación me gana, la dinamita hace efecto y todas esas fachadas explotan, se derrumban y llenan todo el suelo de escombros. Estiro fuerte de la compresión que ponía alfombra a cada uno de los pasos que dabas para lanzarte al suelo de golpe. Agarro el más potente de los megáfonos y al oído, con la intención de dejarte un buen pitido durante un largo rato, te grito que vivo en espirales y altibajos de locura; subidones de tontería y adrenalina acompañados de minutos de observación y aprendizaje de lo que me rodea. Enfrentado a la existencia con mi traje de resignación, con camisa insolente mientras a tus pies la bordería dibuja un camino lleno de obstáculos que lo hacen mucho más entretenido. Y tropiezo, y en cada resbalón aprendo una cosa nueva que hace el camino más divertido aún. Por fin, al mirar, me doy cuenta que los árboles no son todos del mismo verde, que no todo el agua tiene el mismo tono azul y que las personas aunque tengan todas dos ojos y dos orejas no son para nada idénticas. Y todo lo que me rodea me enseña que todo no tiene que ser o blanco o negro; quedarse en eso implica perderse una cantidad de matices y colores con tonalidades diferentes que seguramente no sea ni capaz de imaginar. Es una pena que tú aun creas que los colores no entienden de tonos y profundidades.

Hoy puedo sentarme frente a vosotros y admitir que la sinceridad es una de las cualidades que menos me cuesta aplicar desde que he aprendido a comprendela. Que la gente como tú me aburre marcándome continuamente con la mirada cuando la pena la lleváis vosotros dentro, que jamás podréis disfrutar de la mitad de lo que os rodea y que el ser borde, sin duda alguna, es una de las cualidades de las que más disfruto y me divierte.

MrWahWah

servido por doscientos40 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Susana

Susana dijo

Me ha gustado mucho lo que has escrito, y la verdad es que estoy totalmente de acuerdo contigo. Es cierto que de las ostias se aprende y mucho, te lo digo yo que ya me he dado muchas. Solo felicitarte por tu blog.
Te mando un saludo...

23 Agosto 2010 | 01:24 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de doscientos40

Dos que nadaron sin mojarse

ver perfil »
contacto »

Nosotros:

Uno ilicitano, otra ibicenca; los dos por gusto por la escritura. MrWaWah lanzo la idea, Etrusca acepto sin dudarlo. Cada uno de acuerdo a su punto de vista, percepción y entorno. Una rodeada de agua, el otro; perdido en la península y las palmeras. Dos disfraces para el mismo el mundo.

Gracias a los que...


Entre lectura y lectura, esta semana te recomendamos:

Doscientos40's Profile Page

Y si lo que quieres es apoyarnos:




Fotos

doscientos40 todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera