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La Coctelera

Dos que nadaron sin mojarse

Dos que nadaron sin mojarse, es un proyecto compartido, un blog a dos manos.

15 Julio 2010

Apariencia y caramelos

No tenía trabajo ni oficio conocido. Nadie conocía su edad ni su apellido siquiera. En el pueblo nunca la habían visto mover un dedo por los demás y mucho menos esforzarse por sonreír. Aun así jamás le faltaba de nada, vivía mucho mejor que la mayoría de sus vecinos. Siempre tenía qué echarse a la boca, ropa nueva para los bailes de las verbenas y algún que otro artilugio extraño recién llegado de la ciudad que nadie más conocía ni entendía su utilidad.

 Nadie sabía cómo se llamaba. Las conversaciones no pasaban de preguntar cuánto era el precio de la compra o de uno "buenos días" seco y áspero. Sin demasiado corazón. Hacia la compra cada mes, todo de golpe y del tirón: leche, algunos filetes y mucha verdura. Era el único día del mes que dejaba verse por el pueblo durante largo rato y los niños la perseguían sin miedo. Ellos eran los únicos que no la respetaban tanto, en los mayores el respeto empezaba a convertirse en miedo. Antes de irse, compraba una gran bolsa de caramelos y nunca le faltaba la calderilla para repartir entre los niños antes de marcharse. Ni una sola sonrisa asomaba por su rostro pero aun así todos los niños esperaban todo el mes para recoger esos caramelos y esas monedas, con las que darse algún capricho. Ella los vigilaba serena, los observaba y no perdía ni un detalle de vista. Disfrutaba en silencio de verlos felices aunque nadie fuera capaz de darse cuenta.

 En el día a día; sólo hacía una visita al pueblo. Siempre a la misma hora, con el mismo paso ligero y firme. Vivía en una casa algo alegada. Grande y con muchos ventanales sin demasiadas cortinas que impidieran ver el interior. De lejos parecía sucia y bastante abandonada pero los más curiosos sabían que al acercarte cambiabas de impresión de inmediato. Los colores oscuros de la fachada estaban perfectamente contrastados con unos marcos coloridos en las ventanas, jardineras a pie de dintel de colores vistosos y dibujos leves sobre la fachada del jardín. Muebles antiguos, muchos cuadros y espejos podían verse por las ventanas. Dos grandes perros, de pelajes manchados y oscuros, callejeros y bastante grandes corrían y jugueteaban tras la valla durante buena parte del día, cuando no estaban refugiados a la sombra de un gran ciprés, el cual servía de centro para que naciera un gran jardín que adornaba un lateral de la casa. Hacia el pueblo nacía un ligero sendero, marcado levemente por sus idas y venidas hacia el lugar. Lo que no sabían muchos es que tras la casa encarando al mar se encontraba una pasarela que conducía a una pequeña dársena formada por tablas de madera y protegida por un dique donde de vez en cuando podía verse alguna embarcación: grandes y pequeñas; alguna lancha, barco pesquero o pequeños yates. Por aquellas tierras eran habituales los barcos pesqueros roñosos y con el color de los cascos comidos por el sol, pero no los yates o las lanchas.

 Los bulos sobre cuál era su verdadera profesión y con que se ganaba la vida eran constantes. Muchos decían que era prostituta, otros tantos que era la viuda de un hombre muy importante de los años 50; de los que estaban enterrados entre billetes y buenas obras de arte; y algunos incluso creían que era una bruja o algo parecido, que perturbaba en el tiempo. La verdad es que su aspecto y su piel resistían el frió de aquellas tierras sin apenas pasar factura. Era resultona, con mirada penetrante y piernas largas. No demasiado bella pero terriblemente atrayente, era obvio que resaltaba.Lo que no sabían la mayoría era que en su juventud había estudiado en las mejores universidades de Europa; y que a pesar de tener que buscarse la vida desde niña, era tremendamente inteligente y culta.

El día era terriblemente frio. El aire te helaba las mejillas y los dedos, el helor que subía del suelo enmudecía los pies de cualquiera que saliera de casa. Los niños estaban de vacaciones y se peleaban en casa por conseguir salir a jugar a cambio de ponerse el abrigo y los guantes. Los cafés bien calientes y los periódicos adornaban los desayunos. Y allí estaba ella, en la portada del periódico de la región:

"Ciudadana de nuestra comarca inventa un artefacto para controlar y paliar los síntomas del sida."

En las líneas que continuaban del articulo sus vecinos pudieron leer como tras muchos años de trabajo y de dedicar muchas horas, esa mujer había logrado un artefacto que mediante ciertos masajes y ondas, conseguía controlar y casi hacer desaparecer los síntomas del sida tan sólo manteniendo el riesgo del contagio, del cual aseguraba más abajo; se haría cargo con otro artefacto en el que estaba trabajando.

 Ese día aunque el frio atacara con dureza, todo el pueblo salió y sin hablarse tan siquiera compartieron sendero. Cruzaron el mismo jardín y disfrutaron juntos de la misma vergüenza y alegría conjunta cuando vieron que sin ni una sola duda y con una gran sonrisa, los invitaban a un discreto almuerzo. La rareza y lo diferente suele crear recelo y suspicacia pero ella lo entendía y ni un sólo día se preocupo por eso, sabía que tarde o temprano se acercarían y le darían una oportunidad. Ella tampoco los necesitaba, ser profeta en tu propia tierra no suele ser sencillo.

 MrWahWah

servido por doscientos40 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Lady Blue

Lady Blue dijo

Hola!!
Aunque no suela comentar, sí que os leo... si he de ser sincera... bueno, aparte de que en vez de frío pone frió XD... etc etc... al menos desde mi punto de vista a la historia le falta gancho, aparte de una ciertadosis de realismo. Personalmente, creo que las generalizaciones son un asco, y estás no solo generalizando, sino idealizando lo raro. Lo raro no siempre es malo, pero tampoco bueno. Simplemente es diferente y, a veces, sorprende.
No me lo tomes a mal, pero el texto prometía al empezar, además es más corto que los anteriores y tal... pero le falta algo.
Sin ánimo de ofender, en serio.
un beso y seguid así!

16 Julio 2010 | 01:30 AM

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Uno ilicitano, otra ibicenca; los dos por gusto por la escritura. MrWaWah lanzo la idea, Etrusca acepto sin dudarlo. Cada uno de acuerdo a su punto de vista, percepción y entorno. Una rodeada de agua, el otro; perdido en la península y las palmeras. Dos disfraces para el mismo el mundo.

Gracias a los que...


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