17 Abril 2012
A veces pienso en ti y sólo con esa acción, tan fácil, tan necesaria y tan natural si se quiere, se me ocurren miles de pretextos para comenzar a escribir. Sí, pre-textos es la palabra adecuada, justo lo anterior a un texto: las ideas, los pensamientos, los deseos, las intuiciones, las certezas... la vida en definitiva. A veces pienso en ti y sé que si me pusiera a escribir no pararía hasta ocupar el espacio de muchísimas líneas, pero no lo hago, me lo guardo, lo encierro, lo archivo y lo ordeno en cajones de un armario imaginario que me he ido fabricado poco a poco a base de experiencias, las vividas y las que no, las que se han quedado por el camino, las que les ha faltado impulso para seguir, las que ni siquiera han cobrado una forma concreta y no sabría dónde clasificar. Podría abrir un cajón y ver todas mis palabras allí, en el fondo, agazapadas, reprochandome todo lo que no he sido capaz de decirte ni explicarte pero tengo al filo de los labios siempre, podría salvarlas de ese espacio privado y escribirlas, aunque sólo sea para mí, pero me da cierto reparo pensar que puedas reconocerte en ellas y empezar a convertir en evidencias todo lo que antes se mostraba de forma abstracta e indefinida, en dejar de lado todos los interrogantes que he ido colocando cuidadosamente por el camino, en que empieces a tejer la historia que cuentan esos hilos inconexos, me da miedo que al abrir ese pequeño compartimento que te tengo reservado se disparen todos eso enigmas elaborados con meticulosa precisión y maestría, y me da miedo porque casi nadie paga por ver una película dónde en el final se puede adivinar en el trailer.
E_Trusca
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por doscientos40
sin comentarios
compártelo
13 Abril 2012
-Hola ¿ qué os pongo?
-Hola, café bombón.
-Buenas, para mí con leche y fría.
-Gracias.
-Bueno... te veo bien, ¡cuánto tiempo! ¿Qué tal todo?
-Bien bien, cómo siempre. Lo cierto es que no tengo mucho que contar, ya sabes pura rutina. Mi vida últimamente se resume a eso.
-Ya será menos mujer, pero te comprendo. Te sumerges en la cotidianidad y los días se suceden sin que te des ni cuenta, a mi también me pasa.
-Sí, supongo.... mmm bueno el café ¿eh?
-No está mal. Oye, y el blog ese que escribias, ¿cómo lo llevas?
-Parado, hace tiempo que no escribo y cuando lo hago escribo poco y mal o peor que de costumbre. No encuentro nada que valga la pena, ni "musas" que me inspiren, ni tampoco historias que quiera contar. Hace tiempo que no descubro nada que me guste en este puto planeta donde la gente se junta pero son incapazes de unirse, donde todo el mundo crece pensando que la educación es protocolo y la gratutud sólo está en la palabra gracias. Y el amor es un corazón dibujado en un arbol y el respeto la carencia de insultos, pues a mí me gustan los insultos, a veces hasta me ponen cachonda. Y la amistad es un tarjeta de cumpleaños y muchos contactos en facebook, y la complicidad reirse a la vez y a ver quien más alto de la misma gilipollez. O que valorarse es ir con aires de superioridad mirando al de al lado como si fuera una mierda de perro. No encuentro nada en este mundo donde casi todos se cambian la careta según en el salón de baile dónde les toque estar, aquí nadie comprende que la lealtad debería ser más que un abrazo y una palmadita en el hombro, y la que la fidelidad nada tiene que ver acostarse con otros en habitaciones de hotel...
Así que ya ves, mi espacio virtual está criando polvo, y único que puedo hacer es esperar a que me vuelvan las ganas de arreglar el mundo y coger el plumero.
E_Trusca
servido por doscientos40
1 comentario
compártelo
10 Abril 2012
No era un fantasma quien surgió entre la niebla o al menos a mi no me lo pareció. Años después nuestras placas brillaban encima de la mesa de aquel viejo caserón. Jamás pensé que cuando rechace vender mi antigua casa tras la primera mudanza por cómo le repetí cien veces a la señora agente inmobiliaria: no dejar en manos de otros los cimientos de mi vida, terminaría sirviendo de presión improvisada y de escondite para algo como esto. Mucho menos con alguien como él como compañero.
Es cierto que la primera vez que lo vi no parecía muy vivo con ese color de piel tan pálido y los labios entumecidos y completamente lilas. También es cierto que ese invierno fue de los más duros que recuerdo pero cuando pasaron los inviernos y los veranos entendí que lo suyo no tenía demasiado que ver con el frio de las estaciones sino con el suyo propio. Él era frio hielo y jamás se alteraba. Siempre tenía las manos cortadas y las venas marcadas con un azul chillón, vestía zapatos oscuros y pantalones de lona ajustados. Siempre del mismo color. Siempre igual de gastados aunque él se defendiera diciendo que estos eran nuevos y comprados hace un par de días. Siempre un calco del día anterior, así era él. Lo conocí apenas cumplidos los veinte, recién salido de la academia. Lo he visto pasar por los treinta, los cuarenta, los cincuenta y empezar los sesenta; y si pongo las fotos de todas las veces que hemos estado en las páginas de los periódicos en orden cronológico veo a un hombre que podría intercambiar de foto y no notaria la diferencia por los saltos en las fechas. La edad ha sido generosa con su rostro y para que engañarnos, si a estas alturas su reputación le precede allá donde va; muy cruel con su carácter. He ido apagando fuegos detrás de él media vida y para burla de la vida el último de nuestros incendios va a arder por mi culpa.
Nuestras miradas cómplices comprendían que aquel sería el último de nuestros encuentros. Al otro lado de la pared se oía el forcejeo de las cuerdas que uno de nosotros había apretado bien en sus muñecas. El crujir de la madera de las patas de la silla rasgando el suelo buscando libertad. Mario fue directo. Los cristales de las lámparas vibraron y las golondrinas salieron disparadas buscando la calma de las nubes cuando el estruendo del disparo golpeo nuestros tímpanos por sorpresa. Yo las vi marchar por el ventanal volando desconcertadas alineándose y buscándose unas a otras con el paso de los metros. A quien, como a mí; nos dio tiempo a verlo disparar nos sorprendió la firmeza con la que su brazo se mantuvo tenso apuntando hacia la sien de aquel loco asesino. Justo después de disparar los temblores lo volvieron a convertir en un viejo que cuenta batallas junto a la máquina de café y refunfuña por que antes el café te lo servían y así nunca te quedabas sin dinero y sin café. La sangre empezó a formar un charco en el suelo del salón. Nos abrimos paso rociando gasolina por toda la casa sin mediar palabra. Evitando la mirada y disimulando esquivarnos. El caserón abandonado empezó a arder cuando yo deje caer la cerilla contra la hilera de gasolina lista para terminar de esconder todo rastro de pruebas.
El olor a gasolina y el aire empobrecido por el humo nos hizo toser mientras nos marchábamos. Se metía en la garganta y nos entumecía los pulmones. Entonces el estiro su brazo y lo metió en el bolsillo. Yo hice lo mismo con mucha paciencia mientras sonría. Lo mire y también sonreía.
Algún gatillo debió apretarse primero. Alguno debió caer antes sobre la acera. Y seguramente a alguno de los dos nos atendiendo antes la ambulancia cuando llego alertados por algunos vecinos que salieron a ver el incendio.
Los dos sabíamos que sin nadie a perseguir nuestras rencillas de cuarenta años juntos nos matarían tarde o temprano. No había necesidad de alargarlo más. Ya no nos quedaban historias sin final.
MrWahWah
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por doscientos40
sin comentarios
compártelo
31 Marzo 2012
- Abril se presenta callado. Pienso tener la boca ocupada y las encías doloridas de morderte y comerte. Voy a roerte la piel, marcarte con los surcos y las huellas del paso de mi hambruna. Que luego llega el verano y cuanto más se note lo que es mío mejor para todos, un todos unipersonal que me abarca solo a mí.
- Mientras despacio su espalda se despega de la sabana sudada y se incorpora lentamente a los pies de ese colchón de muelles que cada noche es menos liso y más incomodo. El aroma de una noche larga y con las ventanas cerradas se evade poco a poco mientras una melena morena, de cola alta y pelo a media espalda abre cortinas y ventanas sin dejar de vigilar la cama con miradas rápidas y atentas.
Ella camina firme hasta la cama. Un montón de ropa cae en una esquina y con una ligera sonrisa extiende la mano y ofrece.
- Abril viene lluvioso así que aprovechare para contarte más verdades que mentiras que el agua pondrá de su parte para arrastrar las heridas. Los días de sol tendremos cama y los de lluvia, confesiones y paseos largos; toallas y constipados. Ya sé que los soleados se me quedan algo flojos de propuestas pero como aun estamos en marzo puedo jugar a engañarte: por mucho que pienso no consigo adivinar más planes entretenidos. De todas formas cuando me pongo a besarte la espalda se me hace interminable y nunca consigo encontrarte la nuca. Me gusta pasear por tu columna y enredarme con la lengua desorientado y sin rumbo aparente. Me gusta pintarte paisajes con mis dientes y la punta de mi nariz y ver como tú me lo agradeces erizándote haciendo ese sonido más propio de un gatito acurrucado que de una señora que acto seguido va a ponerme firme en tres minutos... - Una pausa y la habitación se queda muda. Ella sonríe. En el fondo le gusta cuando le toca esa habitación. Él es diferente. Hubo un tiempo en el que fue importante y otro que fue reconocido y entonces dejo de ser tan bueno. Empiezo a ser más común y ahora era todo magia. Magia atrapada en cuatro paredes y un patio bien cuidado pero que no era más grande que ninguno de los teatros donde había hecho temblar lámparas y focos a causa de los aplausos - Pero eso luego, cuando llueva.
- Perdone señor pero tiene que tomarse estas pastillas. Su familia le visitara esta tarde. Ahora puede salir a pasear al jardín si lo desea. Y deje de decirme esas cosas siempre que vengo que me ruboriza. - Su mano se estira y el tacto de su piel la eriza. Es suave y firme. Nada que ver con lo que dicen los informes sobre su estado y su actitud.
- Nunca había tenido una enfermera tan guapa en este sitio. Si se creen que me voy a ir ahora la llevan clara... Seré el mas ido de los idos de este puto edificio de idos.
MrWahWah
servido por doscientos40
sin comentarios
compártelo
22 Marzo 2012
Anda ven y siéntate, he tenido el detalle de preparar café caliente mientras te duchabas. Calla y dejame que te cuente, vamos a dejar las cosas claras, evitemos confusiones desagradables. Me preocupas relativamente, quiero decir; que hay otras cosas que me preocupan infinitamente más, y lo peor es que en comparación contigo son cosas insignificantes, cosas cómo que se me ha salido un hilillo del jersey nuevo o mi pared se está desconchado, aunque no sé... todo es relativo, eso nos han enseñado. Supongo que visto así tendría que molestarte menos, si es que te molesta, ¿te molesta? No, mejor no digas nada. Me preocupa más que el café me salga bueno, por ejemplo, aunque a ti te deje probarme a sorbos pequeños, y tus manos esporádicas se paseen por mis curvas. Aunque algunas veces me vista más puta que elegante sólo para ver cómo te relames y creas que puedas comprarme con esas sonrisas de etiqueta y etiquetadas para la ocasión. Pero seamos realistas la vida está muy cara, incluso para eso que llamamos amor a ratos, y yo voy a ser honesta, tus sonrisas se han quedado obsoletas, ni me compran, ni te venden.
Ya no quiero me llames los lunes para anestesiar la semana, ni que me despiertes cuando tenga pesadillas, no quiero que soñemos juntos al mismo ritmo, que para sueños ya tengo los míos. Ni que vengas a cobrarte soledades de otras en mi cama. Vamos a evitar ahora que estamos a tiempo que mis gemidos a tu lado se conviertan en bostezos.
E_Trusca
servido por doscientos40
1 comentario
compártelo
14 Marzo 2012
Uno. Uno de tantos imbéciles que rodea los charcos para no mancharse los zapatos. Menos mal que hoy hace sol y que solo están regando. Porque los jardineros no entienden de supersticiones: riegas o se te secan las plantas. Como en la vida...
Dos. Dos mustios que no se riegan paseando calle arriba. Verdes por fuera y deshidratados y desnutridos por dentro. Mira que no parar en la terraza del bar con el día que hace.
Tres. Tres cañas lleva ya mi gaznate y las que me quedan. Pero con tres ya empiezo a notar que llevo ropa de más y dinero de menos. Escucho las canciones de mis cascos de otra forma mucho más animada. Una cosa es ir al bar y otra muy distinta tener que hablar con algún amante perpetuo del frio metal de la barra. Esas son las barras de verdad y no esas pijerias de ahora que se marcan de madera que ni se queda marcado el culo de los vasos... Pijos de la estética.
Cuatro. Casualmente y porque el destino es así de extremadamente puñetero suena Amanda Mair por mis oídos. Cuatro polvos le echaba si me la cruzara un día... cuatro; por día. Porque la secuestraba. Al menos hasta que como tanto cantante de ocasión se equivoque con el segundo trabajo y yo despierte de mi engaño.
Cinco. Cinco cds quiero comprarme y no tengo un duro. Si le explico al amable vendedor que soy un temeroso supersticioso y que si no me los regala hoy podría pasarme algo malo, ¿funcionaria? La cultura no debería ser tan cara, al menos la cultura interesante. La cultura de lo absurdo la regalan en la televisión cada día.
Seis. Esas son las hostias que me va a dar como lo intente y me dejara la cara roja y los labios hinchados. Porque la tontería del martes y trece es muy graciosa y muy recurrente hasta que te tocan el dinero. ¿No, dependiente cabronazo?
Siete. Cada día. Seis días a la semana. Cada mes. Y luego cada año. Y así solo hasta que Amanda Mair sea mayor de edad habrá trabajado más de dos mil horas para ver como su tiendecita romántica de discos, vinilos y delicias para paladares musicales selectos se va a pique. Así, parece menos cabronazo. Menudo plan de mierda. ¿Cuánto es?
Ocho. ¿Ocho euros tres cañas? Que te jodan. Mira como te pago...
Nueve. Nueve putas manzanas corriendo. Respiro hondo y me duelen los pies. Se me ha metido el frio en los pulmones. Respira por la boca, ¿o era por la nariz? De eso nunca me entere bien cuando me lo repetían en educación física. Hostias con mi forma innata y mi capacidad adquirida genéticamente para el deporte. Menos mal.
Diez llamadas pérdidas. ¿Qué te pensabas que por que fuera este día miraría más el móvil por si me avisaban de algo importante?
Once. Y media. Estaré allí. No te preocupes...
Doce. A las doce he metido mano o yo me marcho. Que tengo que pensar una excusa coherente para tocarme los huevos mañana sin que mi conciencia me ametralle con auto discursos cursis de autorrealización. Pero si hay tema me quedo, que hace días que no muerdo carne. Exactamente...
Trece.
MrWahWah
!--[if>![endif]-->![endif][if>![endif][if>![endif][if>
servido por doscientos40
sin comentarios
compártelo
5 Marzo 2012
Aráñame la espalda. Eso es, no dudes. Que si tus dudas yo me vuelvo escéptico y empiezo a cuestionarme cosas. ¿Qué cosas? Muchas cosas, pero tú araña y no hables que estamos haciendo mucho ruido y nos van a descubrir. Cosas... que ya tenemos una edad y que estos juegos de adolescentes nos quitan seriedad. ¿Cómo que no soy un hombre serio? Explícame eso. Aquí y ahora. No te lo perdono... pero si haces eso lo pospongo. Vaya si lo pospongo. ¿Ahora arañas tu sola, eh? No te muerdo, te cómo; que me gusta más y tengo hambre. ¿Pillarnos? Ves, te dije que no dudaras... Si, ya sigo... lo olvido. Está bien. Yo lo olvido. Mas. Te arde la piel. Tiemblas. Tiemblo. Jadeas. Y yo jadeo. ¿Otra vez las preguntas? Claro que es especial. Y diferente. Si, y bonito también... pero no pares. Y bésame. Déjame los labios rojos y la garganta seca de buscar aire desesperado. Gritas. Y grito.
Necesitas aire. Yo también necesito aire. Y mi ropa porque tocan a la puerta. Nos han oído seguro. ¿No? Tú flipas. Tú no te has ido. Yo no he gritado, no mientas. Bueno si... un poco. Vale, me acuerdo levemente. Puede ser. Si, ya me visto. No ves que no encuentro... Sí, eso. Gracias. ¿Desastre? Puede... pero que triste seria una vida sin desastres. ¿Qué ibas tú a reconstruir cada mañana, o cada tarde por los aseos públicos de los bares más pijos de esta ciudad después de gastarnos cuatro duros por dos tristes cafés? Que por cierto, esta amargo. Que si, ¡que si! Que el café ya lo criticare en casa...
Buenas tardes. Que tenga buen domingo. Un mareo. Sí, estoy mejor. Gracias. Bonito sitio, ha escogido bien.
No te rías. Y no me des codazos. Tu también podrías haberme dicho que llevo el cuello marcado por tus uñas...
Que busque las jaulas pero las fieras han pasado por delante de sus ojos. ¿Poeta? Ríete coño, pero no de mi. Si, ahora sí. Ríete lo que te dé la gana pero antes abróchate el abrigo. Hace frio y mañana también tendré ganas de tomar café.
MrWahWah
!--[if>![endif]-->![endif][if>![endif][if>![endif][if>
servido por doscientos40
sin comentarios
compártelo
19 Febrero 2012
Las noches parece ser el momento más propicio para consumar arrebatos en rincones oscuros. O iniciar el protocolo de las promesas que acabaran rompiéndose por el camino. Se posponen el sueño y los sueños, para vivir un poco más y más deprisa, porque de noche también se vive, pero distinto. La oscuridad asegura y fortifica nuestras máscaras, y todos detrás de ellas nos sentimos más valientes y corremos sin intuir los tropiezos y las caídas. Y es que al final te tropiezas y te caes, ya sea por los tacones, por las copas o porque por la noche vemos peor, como si miráramos a través de unas gafas con cristales casi opacos y distorsionados. Pero no tiene que ver con nuestra ceguera habitual y nuestra mirada corta, se trata de otra realidad, que toma la revancha durante unas horas y se hace un camino ella sola, sin preguntar ni obedecer, sin ni siquiera insinuarse y como no ves y tampoco intuyes, no te la esperas, y ella, caradura, indiferente y prepotente, no se detiene, te atropella, te da una bofetada fuerte y ruidosa de esas que hacen que todo parezca más nítido, aunque te piten los oídos, y no haya sol, tan sólo focos. Hace que todo sea cristalino, porque la hostia ha sido tan grande, que la gafas han salido volando y ya no hay ningún filtro opaco que nos impida ver los crueles y egoístas que somos. Y los hartos que estamos, tanto de noche como de día.
E_Trusca
servido por doscientos40
1 comentario
compártelo